Australia, en busca de la finura

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Giant Steps, AustraliaGiant Steps, en Yarra Valley (Australia)

La mayor parte de nosotros asocia el vino australiano con la calidez de esos shiraz de color y aroma intensos o esos chardonnays de peso. Es una idea bastante cercana, en términos estadísticos, a la realidad. La inmensa mayoría del vino australiano vendido en Europa es vino de grandes marcas. Son vinos hechos con criterios de marketing moderno, muy afrutados, voluminosos, un poco subidos de alcohol, algo pastosos a veces, con evidencia de aromas del roble, frecuentemente con azúcares residuales añadidos para redondear el sabor, directos, limpios, no muy complejos.

Afortunadamente, está naciendo otra Australia, la de los terruños que se comienzan a descubrir, la de los viñadores que además hacen de vinateros (frente a los vinateros que compran uva, que son las grandes marcas). Sus vinos no son ni mejores ni peores que los de las grandes compañías, son simplemente distintos. En su estilo, los vinos de marca son muy buenos, a veces magníficos. Las grandes compañías pueden elegir las mejores uvas de cientos de viñedos. No se les hace muy complicado producir vinos de concentración frutal y tánica impresionantes. Un pequeño viñador lo tiene muy difícil para hacerles la competencia en esos términos. A diferencia de sus congéneres europeos, que a veces valorizan más su terruño por la concentración que por la finura, a los viñadores australianos no les queda otra que hacerse apreciar por los factores más arduos de conseguir y de valorar, la finura, la complejidad, la personalidad.

Viñedos de la bodega Giant StepsViñedos de la bodega Giant StepsPara una buena parte de los apasionados del vino, Borgoña y su uva tinta de predilección, la pinot noir, representan el nec plus ultra de la finura. Es por ello que en todo el mundo, desde Sonoma a Sudáfrica, desde Argentina a Rumanía, desde Chile a Nueva Zelanda o desde Alemania a Australia, se invierten vidas y fortunas en encontrar ese vino mágico de pinot noir. Raramente con éxito, pero siempre con pasión.

Los grandes vinos de pinot noir provienen de climas bastante frescos. No es fácil encontrar un clima frío en Australia. Basta pensar que Melbourne se encuentra en la misma latitud que Sevilla y Adelaide en la de Fez, en Marruecos. Pero, aprovechándose de factores tales como la influencia del océano, la orientación y la altitud, y utilizando la ciencia y la técnica vitícolas más modernas, se pueden encontrar lugares muy frescos, adaptados al cultivo de la pinot noir para vino. La península de Mornington, Macedon Ranges, algunas fincas en Gippsland o, sobre todo, el valle de Yarra, nos dan los mejores ejemplos,

De Bortoli, el primer productor de Yarra a mencionar, es un caso particular. Desde 1928, producen todo tipo de vinos comerciales, algunos muy buenos, en Riverina, una región cálida y de cultivo intensivo de la viña que se sitúa muy al norte de Yarra. Pero en 1987 la pareja formada por Steve Webber, uno de los más grandes enólogos australianos, y Leanne De Bortoli, decidieron adquirir viñedos y crear una nueva bodega en Yarra, con una filosofía de calidad y respeto medioambiental. Su vino más grande para mí es su Riorret Emu 2010. Un pinot noir en el estilo más europeo, con un cierto desarrollo de crianza muy elegante, raro en la tradición australiana. Un vino que ya se muestra expresivo pero que mejorará en 4 o 6 años. En cata a ciegas este vino pondría en dificultades a más de un experto, porque parece un borgoñón de añada cálida.

Viñedos en el valle de YarraViñedos en el valle de YarraGiant Steps debe su nombre a un album de jazz de John Coltrane. Producen vino desde 2001. El propietario, Phil Sexton, muestra una visión de negocio inteligente, uniendo a su concepto de vinos de terruño un restaurante muy original. Mi vino preferido es el pinot noir Applejack Vineyard 2010, que se distingue por su mineralidad y sus aromas florales, en un estilo muy derecho, que da más relevancia a la complejidad que al fruto.

Una de las bodegas más emblemáticas de la zona es sin lugar a dudas Bass Phillip. Fueron pioneros en la colonización con viña de Gippsland, en 1979. Desde entonces, su Premium Pinot Noir se ha convertido en poco menos que objeto de culto. Es un vino rico, lleno de fruto sabroso, casi se diría crujiente de pura concentración, pero también elegante. Como la mayoría de los grandes vinos, se resiste a ser clasificado, es un estilo de vino en sí mismo.

Una de las cosas que admiro más en Australia es la libertad para innovar de que gozan sus viñadores. En lugar de parlotear de ‘derechos’ (que se debieran llamar privilegios) de plantación y tantas otras castraciones del espíritu autoimpuestas por el sector en Europa, en lugar de mitificar sobre terruños que aparecen en todos lados menos en la copa, muchos australianos y emigrantes europeos en Australia se concentran en entender los porqué y cómo de la calidad y del terruño. Yarra es un territorio propicio a esta búsqueda, y gente como Mac Forbes son sus pioneros. Su bodega es intencionadamente de una simplicidad extrema, justo el contrario de nuestra tradición reciente de ‘catedralizar’ las bodegas, que a veces parecen hermosas fábricas de vino más que instalaciones al servicio de un proceso biológico. El pinot noir 2010 de Mac Forbes es probablemente la culminación de sus esfuerzos. Redondo y estiloso, muy equilibrado, profundo. Excelente.

Viñedos de William DonnieViñedos de William DonnieTimo Mayer es un emigrante alemán en Australia, que reúne su amor por su terruño con su espíritu viajero. Produce pinot noir, chardonnay y riesling en Yarra y en Alemania, transmitiendo en sus vinos una combinación de la estructura científica alemana con la “joie de vivre” australiana. Su Bloody Hill 2010 es intenso, con una gran precisión aromática. Tánico y poderoso, alcanzará su plenitud dentro de 8 a 10 años.

William Downie tiene la cualidad de un genio del vino, esa intuición que le hace ver en una viña y un lugar la grandeza del vino futuro. Es un hombre con una misión, y se dedica en cuerpo y alma a la búsqueda de ese vino que será tan grande como el más grande, siendo también única imagen de un terruño. Con un sentido muy borgoñon, etiqueta sus vinos en función de su origen, sin mencionar si hay pinot noir o cualquier otra variedad. Ha puesto sus recursos en desarrollar un nuevo viñedo en una zona casi virgen en Gippsland, bajo principios inspirados en la biodinámica. También es enólogo de 1000 Candles. Se trata de una inversión millonaria por parte de alguien de Singapur, extremadamente rico pero sin tiempo para visitar sus viñedos. El vino era famoso desde el día en que se concibió, y se vende a un alto precio. No me impresionó mucho, me pareció más demostrativo que profundo. Bill hace cosas mucho mejores. Su Yarra Valley 2005 es uno de los pinots noirs más complejos, refinados, profundos y delicados que he probado nunca. Es un vino sencillamente magnífico, vino de autor tanto como de origen.

Macedon Range, donde se sitúa Bindi, se encuentra muy cerca de Yarra. Bindi es una de las casas de vino más idiosincráticas y originales en Australia. El fundador de Bindi, Bill Dhillon, es un personaje inolvidable. De origen sikh, conserva un modo de actuar y dialogar en la más pura tradición filosófica india, pero ha sido capaz de crear un viñedo excepcional, de tan solo 6 hectáreas, en medio de una finca de 170 hectáreas, como solo antes los monjes cistercienses del siglo X hicieron. Su hijo Michael, ahora en cargo, ha obtenido bellos resultados en la expresión de su pedazo de tierra. Sus vinos son sobre todo particulares, diferentes, con una delicadeza que casi parece fragilidad. Su Block 5 es en mi opinión el pinot noir más conseguido y representativo. Tiene un grano finísimo, un final largo y elegante. Muy equilibrado.

Escultura delante de los viñedos de Yabby LakeEscultura delante de los viñedos de Yabby LakeLa Peninsula de Mornington, muy cercana a Melbourne, es un área expuesta a la urbanización por parte de los pudientes de la ciudad. Por todos lados se ven chalets de lujo, y ésto hace que el precio de los viñedos de Mornington sea muy elevado. Los vinos se presentan como ejemplo de un clima frío australiano, pero en honor a la verdad debo decir que a mí me parecen más cálidos que los de Yarra, con expresiones frutales más cercanas a la sobremadurez. La naturaleza volcánica de los suelos, así como los fuertes vientos, contribuyen a que se conserve una buena acidez en los pinots noirs de esta zona. Algunos vinos son muy buenos, aunque lejanos del patrón borgoñón. Pero los precios de los vinos reflejan más el coste de la tierra que la calidad intrínseca, siendo comparables a muchos premier cru borgoñones. Sandro Mosele hace uno de los mejores vinos, el ‘Ferrous 2010’ de Kooyong, muy finamente tramado, de final persistente y abierto, que ganará elegancia con los años. Otro buen ejemplo es el Block 6 de Yabby Lake, un vino cálido, concentrado, que necesita aireación y tiempo para abrirse y mostrar su refinamiento. Yabby Lake es una empresa reciente, creada con unos medios financieros bastantes impresionantes con el objetivo de valorizar un terruño de grandes calidades vitícolas y estéticas.

Me dejo varios viñadores y muchos vinos sin mencionar. Estoy seguro que dentro de pocos años habrá bastantes más nombres a seguir. Por ahora constato un proceso de búsqueda y cambio, testimonio la construcción de una nueva región clásica en pleno siglo XXI, basada en desarrollar el concepto del terruño y de la persona que lo sublima. Australia, el país que inventó el vino varietal, que negó la existencia del terruño, ha parido una región llena de terruños. Sus mejores vinos se caracterizan por la finura y la personalidad. Se expresan con una serie infinita de matices, que reflejan tanto su origen como la visión de su creador. Y a nosotros nos dan mucho placer y materia para pensar y dialogar. Les recomiendo que conozcan esta nueva Australia, no les pesará.

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