¿Qué es un Master of Wine?

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The Institute of Masters of WineA finales del pasado mes de mayo se organizó en Haro, Rioja, la primera Masterclass en España del Instituto de Masters of Wine - IMW. Lo que puede parecer un hecho banal a muchos, para nosotros fue la ocasión ideal para acercar el IMW a los profesionales españoles, y explicar claramente en qué consiste, sin mitos ni imprecisiones.

El Instituto de Masters of  Wine se crea en Inglaterra por y para el comercio de vino. Aunque el Instituto se fundó en 1955, el origen del concepto de Master of Wine es mucho más antiguo. El Instituto, que ahora es independiente, nació gracias a la Worshipful Company of Vintners, o gremio de vinateros, creado en 1363, con un palacio precioso sobre el Tamésis en Londres. En este gremio es muy importante que sus miembros sean reconocidos como prestigiosos profesionales y sigan una ética de conducta. Que yo sepa, no existe ninguna institución equivalente en el mundo. 

Para asegurar la capacidad profesional de los Masters of Wine, se instituyeron los exámenes, que son tan famosos que han eclipsado el segundo y no menos importante elemento de los MW, el respeto hacia un código ético de conducta profesional. Solo con la conjunción de ambos aspectos funciona un gremio o asociación de miembros, los Masters of  Wine, en la cual la confianza mutua es un elemento fundamental.

Recepción anual de la ceremonia de premios Masters of WineRecepción anual de la ceremonia de premios Masters of WineAl principio, las primeras condiciones para ser Master of Wine eran ser varón inglés y comerciante de vinos. Hasta 1970 no entró una mujer, y hasta 1984 no se admitieron enólogos, periodistas u otras profesiones. El primer no inglés en convertirse en MW fue un australiano, Michael Hill Smith, que lo consiguió en 1988. Ahora hay 313 MW en 24 países, aunque como es lógico sigue habiendo una gran mayoría de ingleses (188), con muchos americanos y australianos.

Los non anglófonos continuamos siendo un poco ‘exóticos’: un solo griego, dos franceses, un belga, dos holandeses, un español,.. Y curiosamente, tres noruegos, dos suecos y tres finlandeses (curioso porque en esos tres países hay un monopolio para el comercio de alcohol, lo que no quita que el mundo del vino sea muy dinámico). Pero la tendencia a la globalización es bastante significativa: dos tercios de los 280 estudiantes actuales vienen de 35 países.  

La fama y prestigio de los Masters of Wine (MW) viene en primer lugar de los miembros actuales. Aunque algunos de ellos, como Gérard Basset, Michael Broadbent, Jancis Robinson, Sarah Jane Evans son muy conocidos en los medios de comunicación, la mayor parte de los MW trabajan en el comercio, siendo responsables de compras y distribución de vino en las mayores empresas, mientras que muchos otros, como Olivier Humbrecht, Fiona Morrison, Norrel Robertson, Ed Adams, hacen vinos de gran predio. Esta asociación de personas estimadas y el propio prestigio del Instituto nos permiten tener una gran capacidad de convocatoria. En el último Simposio del IMW, organizado en Florencia también el pasado mayo, la inmensa mayoría de actores de relieve en la escena del vino mundial se reunieron con la llamada del Instituto.   

Una degustación de vinos del Istituto Grandi Marchi sobre la terraza de la bodega Antinori en Bargino justo antes de la cena de gala de nuestro Simposio en Toscana en mayo.Una degustación de vinos del Istituto Grandi Marchi sobre la terraza de la bodega Antinori en Bargino justo antes de la cena de gala de nuestro Simposio en Toscana en mayo.Para convertirse en miembro del Instituto y poder usar las famosas letritas MW detrás de tu nombre, ante todo hay que tener experiencia profesional de al menos cinco años en el sector. Se da prioridad a titulares del Diploma de la WSET, enólogos diplomados, directivos de empresas vitivinícolas, etc. Además, un MW tiene que recomendar la candidatura de un aspirante.

Luego, uno se matricula en el curso regular, de dos años de duración mínima, con un modelo sui generis de estudio individual, un seminario presencial, varias jornadas de formación durante el año y la oportunidad de participar en viajes de formación. Siendo un programa para profesionales en activo, asumimos que los  estudiantes deben compaginar vida profesional y estudiantil (además de la familiar, claro). Está es quizás una de las mayores dificultades del programa.

Al cabo del segundo año se puede hacer el famoso examen, que se desarrolla durante cuatro días seguidos en Londres, Sydney o Napa Valley. La parte práctica se desarrolla durante tres mañanas consecutivas. Cada día se catan doce vinos a ciegas sobre los que se hacen preguntas relacionadas con su origen, calidad, proceso de producción, valor de mercado, estilo, etcétera.

Normalmente, el primer día son blancos y rosados, el segundo tintos y el tercero fortificados, dulces y espumosos, pero hay numerosas variaciones.

Nuevos Master of Wine del mes de Noviembre de 2013Nuevos Master of Wine del mes de Noviembre de 2013La parte teórica, estructurada en cinco grandes temas, se hace por las tardes y el cuarto día. Otra dificultad del examen estriba en lo extenso del temario. Se incluyen todo tipo de vinos, y todos los aspectos de la producción y negocio del vino. La parte práctica, la cata, se mitifica mucho por el hecho que incluye vinos de todo el mundo y por la precisión de las preguntas.

Si se aprueban las dos partes, se pasa a un tercer año en el que hay que preparar y presentar un documento investigativo sobre un tema propuesto por el estudiante y aceptado por el IMW.  Y si se aprueba, pues hay que firmar el Código de Conducta, pagar una tasa anual para mantener el IMW y asistir a una ceremonia muy emocionante.     

Se pueden consultar todos los detalles en www.mastersofwine.org.

¿Por qué es importante el MW?

Jean-Michel Valette MW, Presidente del Instituto, realizando un parlamento en la cena de galaJean-Michel Valette MW, Presidente del Instituto, realizando un parlamento en la cena de galaEl poder en el mercado del vino es fundamentalmente anglosajón. Sé que en España esto puede sonar raro, pero basta ver los libros de historia y los informes de mercado mundial para demostrar esta afirmación. Gran Bretaña ha gobernado durante siglos el mercado internacional del vino. Hasta hace tres años era el primer importador de vino en el mundo, y el que compra elige. Es por ello que los ingleses han influido sobremanera en el perfil de la práctica totalidad de los grandes vinos del mundo, desde el oporto o el jerez al burdeos o champán. Desde siempre, los ingleses no se han contentado con comprar vino, han dictado cómo se debía hacer. El ‘plácet’ de los gurús anglosajones es condición ‘sine qua non’ para el éxito comercial de los vinos más preciados del panorama español.

Ser MW ofrece la ventaja de ser parte de un club restringido con gran influencia y prestigio, lo que tiene un indudable atractivo como salida profesional individual. A nivel nacional, un buen número de MW en España ayudarían sin duda alguna a formar una idea de prestigio sobre el vino español en los mercados mundiales.

En España el consumo per capita de vino ha descendido a niveles bajísimos, muy por debajo de países como Dinamarca, Alemania o Bélgica. No parece que está situación vaya a cambiar en el futuro previsible, por lo que no queda otra que exportar. Los productores españoles exportan mucho, más de 22 millones de hectolitros, pero a precios muy bajos. Es necesario construir un prestigio de los vinos españoles para que esos precios suban.

Una de las soluciones consiste en contar con embajadores de su vino, profesionales muy cualificados y muy prestigiados que asocian la imagen del vino español a una cierta calidad y originalidad. Sin eso, no podremos salir del círculo vicioso de la competencia sobre el precio.

Pedro Ballesteros MW con Lynne Sheriff MW, antigua Presidenta del Instituto de Masters of Wine, en la cena del 60 aniversario de la institución, en Septiembre de 2013Pedro Ballesteros MW con Lynne Sheriff MW, antigua Presidenta del Instituto de Masters of Wine, en la cena del 60 aniversario de la institución, en Septiembre de 2013La estructura de los mercados del vino (los segmentos de mercados commodity representan más del 70% del volumen), hace que una gran cantidad de vino español deberá siempre venderse en los circuitos del descuento y el anonimato, como también ocurre con los vinos franceses o australianos, pero si queremos asegurar el futuro del sector los consumidores extranjeros deberán tener una imagen de España como productora de calidad. 

Pienso que una decena de Masters of Wine españoles o hispanófilos pueden hacer maravillas en los mercados de exportación. El hecho de ser MW es una garantía de credibilidad en los mercados más interesantes (incluyendo por cierto los mercados asiáticos, donde el concepto de MW es muy apreciado). 

Hacerse MW cuesta esfuerzo, tiempo y dinero. Hay que viajar mucho, catar vinos de todo el mundo, estudiar en inglés, saber un poco de todo, al mismo tiempo que se trabaja para ganarse el pan. Se necesita auténtica pasión por el vino. Si no, no merece la pena. Pero, para los que se decidan a hacerlo y tengan las condiciones necesarias, les aseguro que, cualquiera que sea el resultado, el viaje bien vale las alforjas, es una experiencia única, muy gratificante. 

Las preguntas de los exámenes de cada año se publican en el sitio web y son objeto de mucho comentario en el sector.

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