Una joya líquida del siglo XIX: descubren un Château d’Yquem de 1892 bajo el pavimento de una capilla
Un conjunto de vinos de finales del siglo XIX, entre los que se encontraban varias botellas de Château d’Yquem, ha sido descubierto bajo el suelo de una capilla en la República Checa. El hallazgo, considerado de gran valor histórico y enológico, podría haber permanecido oculto durante más de ocho décadas. Según las primeras investigaciones, se cree que las botellas fueron escondidas antes de que sus propietarios, acusados posteriormente de colaborar con el régimen nazi, abandonaran la región durante la Segunda Guerra Mundial. El tesoro permaneció oculto bajo el pavimento de la capilla hasta su reciente descubrimiento, despertando un notable interés entre historiadores, coleccionistas y expertos en vino.
El castillo de Bečov, en la República Checa, ha sido el escenario de uno de los hallazgos enológicos más singulares de los últimos años: una colección de vinos del siglo XIX recuperada tras un complejo proceso de localización y restauración que se ha prolongado durante más de cuatro décadas, impulsado por los descendientes de la familia que ocultó las botellas.
El conjunto está formado por 133 vinos, entre los que destacan ocho botellas de Château d’Yquem, además de un Jerez Pedro Ximénez de 1899, un Oporto de 1892 y varias botellas de coñac cuya procedencia no ha sido precisada. Todas ellas fueron encontradas bajo el suelo de una capilla situada en el interior del castillo de Bečov, donde permanecieron ocultas durante décadas.
Al comprobar que algunas de las botellas pertenecían a su propia historia, Château d’Yquem decidió implicarse directamente en el proyecto y colaborar en la restauración de este excepcional legado.
«Condiciones perfectas»
Según Toni El Khawand, maestro de bodega de Château d’Yquem, las botellas se conservaron de forma casi ideal gracias al entorno en el que permanecieron escondidas.
«La colección se benefició de unas condiciones de conservación extraordinarias en esta antigua capilla. Era un lugar muy húmedo y frío, con gruesos muros y además subterráneo, lo que permitió mantener tanto la humedad como la temperatura de forma muy estable», explicó.
«Eran unas condiciones excelentes para la conservación del vino».
El Khawand señaló que las añadas de Château d’Yquem halladas en el escondite correspondían a 1892 y 1896. Para verificar su autenticidad y estado de conservación, los expertos realizaron una cata de una pequeña cantidad de vino.
«Probamos una muestra muy reducida para asegurarnos de que, tanto desde el punto de vista aromático como en equilibrio en boca y percepción global, el vino se correspondía con lo que cabría esperar de un Château d’Yquem de esa edad», indicó.
Posteriormente, el equipo técnico de la propiedad procedió a sustituir los corchos deteriorados y a dotar las botellas originales de nuevas cápsulas de protección. Tras el proceso de restauración, únicamente cinco botellas completas originales de Château d’Yquem lograron conservarse íntegramente.
Fuente de información: The Drinks Business
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