El futuro del vino pasa por una mejor comunicación, la lucha contra el cambio climático y la defensa del consumo moderado

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El sector del vino iberoamericano tiene que afrontar importantes cambios en su modelo comunicativo global, acercándose a los lenguajes y canales actuales, así como asumir un compromiso firme y decidido ante el cambio climático y la defensa y divulgación de un patrón de consumo moderado y responsable. Estas han sido una de las ideas más repetidas durante la mesa de trabajo sobre “Tendencias del mercado y entorno social”, que ha tenido lugar en el marco del primer Foro Empresarial Iberoamericano del Vino, que se celebra en Jerez de la Frontera.

La mesa ha estado moderada por la enóloga María Isabel Mijares, quien ha subrayado la importancia de la comunicación para el futuro del sector vitivinícola ya que, a su juicio, “la comunicación es uno de los grandes problemas del sector, y los jóvenes lo están reprochando”. En este sentido, ha reiterado la necesidad de llevar a cabo eventos y proyectos de comunicación orientados a este público joven, que es una de las grandes asignaturas pendientes del sector.

Sobre esta misma idea ha profundizado el presidente del Consejo Regulador D.O. Jerez, Beltrán Domecq, que ha abordado en su ponencia los nuevos enfoques en la promoción de un vino singular como es el de Jerez, resultado de unas condiciones muy especiales, un sistema de elaboración único, una larga historia y una identidad mantenida en el tiempo. En su opinión, esta singularidad provoca que el vino de Jerez tenga “un mensaje muy complejo de comunicar” y obligue a un esfuerzo adicional que pueda contrarrestar los cambios en los hábitos de consumo tradicional del vino de Jerez.

Según ha explicado, el vino de Jerez ha sido considerado tradicionalmente un aperitivo y, en este sentido, la estrategia del sector debe pasar porque en el futuro se vea también como un vino de mesa y acercarse así a los nuevos consumidores. Para Domecq, la comunicación debe poner en alza sus principales valores: singularidad, diversidad y versatilidad, con el objetivo de llevar el vino de Jerez a la mesa y resaltar su componente internacional, acercando el producto a nuevos consumidores. Como ejemplo de esta nueva estrategia, ha hecho referencia al concurso internacional “Copa Jerez”, un certamen internacional que busca encontrar el mejor menú de maridaje con vinos de Jerez.

A continuación, el periodista especializado en economía y nuevas tecnologías, Miguel Ormaetxea, se ha referido al proceso de transición digital en el sector del vino, advirtiendo en primer lugar que, hoy en día, “la economía depende total y absolutamente del cambio tecnológico, aunque se le está dando una importancia marginal”. Indicó que 2.400 millones de personas están conectadas a Internet, con previsión de que en 2016 ya estén conectadas tres cuartas partes de la población mundial. Frente a esta cifra, existen aproximadamente 300 millones de consumidores de vino habituales (con un consumo de al menos una vez al mes). La comparación entre ambos datos arroja una inmensa oportunidad al sector que pasa por la comunicación y la transición del sector a lo digital. Ahora bien, “si el sector del vino quiere subirse al tren, tiene que hacer sus deberes: no basta con vender por internet sino que hay que integrar la transición digital en la gestión y dirección de las empresas”. Relató el nuevo modelo de publicidad, personalizado. En este contexto, señaló que “las bases de datos de consumidores de vino son un preciado tesoro”.

A su juicio, el sector vitivinícola “comunica de forma vieja aunque use las redes sociales, empleando un lenguaje antiguo en un medio nuevo”. En este sentido, ha instado a los participantes del Foro a utilizar un lenguaje nuevo basado en estímulos y emociones y prestar atención al uso de nuevos dispositivos como ‘smartphones’ o ‘tablets’ ya que, según ha comentado, existe una correlación directa entre usuarios de estos dispositivos y compradores de vino por internet.

Víctor del Pozo, responsable de El Corte Inglés, ha abordado la relación entre la distribución y el sector vitivinícola, que ha calificado como “muy grande y atomizado y en el que hay que invertir mucho en marketing”. En su opinión, el vino “hay que cuidarlo y es necesario transmitir conocimiento del producto”. Preguntado por la segmentación en los precios, Del Pozo ha dicho: “Si eres capaz transmitir la calidad y la diferenciación de tu producto, hay consumidores para tu producto en todas las gamas”.

Por su parte, el presidente del Grupo Torres, Miguel A. Torres, presentó los proyectos para garantizar la sostenibilidad en el sector vitivinícola, basados en sus experiencias con bodegas propias en España, California y Chile. A su juicio, el cambio climático es una de las principales amenazas del sector. Es un fenómeno que está ocurriendo, pese a los mensajes de escepticismo. “No estamos reaccionando, vamos aceptando sus consecuencias y tratamos de adaptarnos, pero es una lucha muy difícil, puesto que la viña es un cultivo muy sensible a la temperatura”, explicó Torres y adelantó que, con el cambio climático, “los vinos serán diferentes”.

Uno de los efectos más visibles en la viticultura causado por el cambio climático es el adelantamiento de las vendimias, con dos semanas de promedio en 40 años en la región del Penedès, tal y como señaló. Ante esto, una de las soluciones que están adoptando las bodegas es buscar viticultura en altura, para contrarrestar los incrementos de temperatura ocasionados por el cambio climático.

Defendió que el sector ha de tener un papel activo en la lucha contra el cambio climático y no sólo contra sus efectos directos, con iniciativas como el simposio Ecosostenible Wine o Wineries for Climate Protection, que han situado a España como líder en la lucha del sector del vino contra el cambio climático.

Rompió algunas tópicos y defendió que la viticultura orgánica “no ayuda contra el cambio climático”. Frente a ello, abogó por reducir el uso de tractores en viña, emplear madera frente a los postes de hierro galvanizado en el viñedo, utilizar el nitrógeno en bodega en lugar del CO2, recuperar cepas tradicionales, embotellar en destino, homologar las botellas para que se puedan reutilizar, emplear envases tradicionales como el PET o el Bag-in-box y optimizar la eficacia energética de las bodegas (energía fotovoltaica, parques eólicos, biomasa…).

Adelantó que en la próxima celebración de Alimentaria 2014 Wineries for Climate Protection se presentará la implementación del programa, con auditorías de la huella de carbono y un plan de inversión.

En cuanto a las tendencias de futuro, identificó la importancia de las marcas y de la labor de las grandes familias del vino. Además vaticinó que el modelo de los monopolio de distribución de bebidas en los países nórdicos continuará. Asimismo, apostó por políticas de responsabilidad social corporativa, como el fair trade, que consiste en pagar salarios en la banda más alta, más un 5% para destinar a usos sociales. Respecto a los mercados, tras el boom de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), señaló a los MATTISSK (México, Australia, Taiwán, Turquía, Indonesia, Arabia Saudí y Corea del Sud), de los que para el vino presentan especiales oportunidades México, Australia, Taiwán, y Corea del Sur.

Asimismo reiteró que se debe potenciar el mensaje de que el consumo moderado del vino es positivo para la salud, para ello instó a las bodegas a apoyar la labor de la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN).

Para finalizar, José Ramón Fernández, secretario general del Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV) presentó el programa europeo Wine in Moderation, impulsado en España por la Federación Española del Vino (FEV) y la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN).

Señaló la tendencia en las políticas de salud, que han pasado de ser paliativas a preventivas, y en las que los Gobiernos intervienen directamente en hábitos y comportamientos considerados negativos. Aquí se equipara el consumo de alcohol al del tabaco en términos de efectos sobre la salud, sin tener en cuenta los patrones de consumo, ni la diferencia cultural. Además, estas políticas suelen negar la capacidad de la industria del vino para autorregularse en materia de comunicación responsable y consideran que la industria no debe tener un papel relevante en la solución.

Como respuesta a esto, nació en 2008 el programa europeo Wine in Moderation, impulsado por las empresas del sector para contribuir, desde el sector, a reducir el daño de consumo indebido de bebidas alcohólicas. Es un programa común, pero adaptado a cada realidad nacional.

Se basa en un mensaje común coordinado de moderación en el consumo del vino y en el conocimiento de la cultura del vino, y los riesgos de su abuso, dentro de un patrón de estilo de vida saludable. Para ello, se fundamenta en la información y en la educación, en la autorregulación en materia de comunicación, con un compromiso ético y en la investigación científica para dar a conocer los beneficios de un consumo moderado y responsable del vino. Así animó a los asistentes a conocer y difundir los estudios que demuestran los efectos positivos del vino sobre la salud. Puso como ejemplo la página web www.lacienciadelvino.com

Informó además de la expansión internacional del programa, a través ya de Argentina y pronto en Chile, lo que calificó de un “salto cualitativo extraordinario” y valoró la puesta en marcha en España de la campaña “Quien sabe beber, sabe vivir”, que ha contado con apoyo financiero de las administraciones a nivel nacional y europeo.

 

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