Bodegas RODA inicia el camino de los grandes rosados de guarda.

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El primer rosado de Bodegas RODA nace con la filosofía de un gran vino de guarda, etiquetado como Reserva, concebido para crecer y mejorar con el paso de las décadas. Elaborado con garnacha y tempranillo del viñedo que le da nombre, Perdigón – un enclave único, por su diversidad y belleza paisajística– y de otras parcelas próximas a este entorno.

Bodegas RODA cumple su sueño de elaborar un vino rosado de guarda con ROSADO RESERVA PERDIGÓN 2023. Un vino procedente, junto a uvas de viñas colindantes, de uno de los primeros viñedos que plantó la bodega, cuando inició su proyecto a principios de los años 90: el paraje Perdigón, del que, además, toma su nombre.

El primer rosado de esta bodega situada en el Barrio de la Estación de Haro (Rioja) se elabora con garnacha y tempranillo. Conjuga la sutileza y elegancia del mosto de lágrima, con la complejidad y estructura que le aporta el paso por madera, lo que le convierte en un rosado concebido para crecer en botella con el paso de las décadas.

Perdigón es uno de los viñedos más especiales de Bodegas RODA, situado junto al río Ebro, en una suave loma a la entrada del meandro de Tondón; una verdadera atalaya desde la que se domina el impresionante paisaje del Ebro serpenteando entre viñedos, al adentrarse en La Rioja. En este enclave se entrelazan los climas continental, atlántico y mediterráneo, un crisol climatológico que se refleja en la diversidad de su flora y que confiere una personalidad especial a las 17 hectáreas de viñedo, plantadas en el año 1993, con las variedades tempranillo, garnacha y graciano. Las cepas hunden sus raíces entre arenas, buscando la humedad retenida en las margas, que forman un hojaldre calizo muy reconocible.

ROSADO RESERVA PERDIGÓN 2023 es el primer rosado de Bodegas RODA. Está elaborado con las variedades tempranillo y garnacha, procedentes de las viñas del Perdigón, junto a pequeños aportes de viñedos vecinos. Para su elaboración, el mosto de lágrima fermenta sobre sus lías finas en barricas de roble francés de segundo uso, donde después permanece durante 15 meses, hasta su embotellado. La crianza en roble y el reposo en botella crean la armonía necesaria para llegar a la finura, redondez y ligereza de este gran rosado, muy gastronómico y nacido para envejecer durante décadas.

De brillante color rosa-salmón, en nariz es delicado y complejo, con notas de fruta de hueso frescas, como el albaricoque, la cereza y el melocotón de viña, conjugadas con aromas a flores silvestres e hinojo, con el recuerdo mineral de su suelo calizo al fondo. Su tiempo en madera pasa casi desapercibido, dejando un sutil recuerdo que se complementa con las notas terciarias de la crianza. En boca es voluminoso, encontrando la armonía entre una magnífica sensación de grasa y su frescura. Cítricos como el pomelo conviven con las frutas que se detectaban en nariz, sumado a un fondo floral, que aporta una larguísima frescura.

Esta primera añada cuenta solo con 2.000 botellas, un número que irá aumentando gradualmente en los próximos años, pero siempre manteniendo una cifra limitada.  

P.V.P.: 30 €

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